La transición de baterías extraíbles a módulos internos sellados domina el mercado actual y exige procedimientos técnicos más precisos. Predominan Li-ion y LiPo, con diferencias de densidad, peso y construcción que condicionan el servicio técnico y la elección del repuesto.

Las Li-ion, con electrolito líquido y formatos cilíndricos o prismáticos, aportan estabilidad térmica, buena relación costo-autonomía y ciclos que suelen ir de 300 a 1000 según uso y calidad.

Las LiPo tipo pouch utilizan gel polimérico y envoltura flexible para chasis ultradelgados, ganan en delgadez y personalización de formas pero son más sensibles a deformaciones y requieren adhesivos de fábrica difíciles de retirar.

En notebooks potentes abundan celdas cilíndricas 18650, mientras que los equipos empresariales suelen adoptar prismáticas por su empaquetado eficiente y los ultrabooks se apoyan en pouch para aprovechar cada milímetro del chasis.

Todas las baterías modernas incorporan BMS, el “cerebro” que mide voltaje, corriente, temperatura, ciclos y estado de salud, se comunica por SMBus u otros protocolos y puede autenticar repuestos, por lo que conviene usar OEM o compatibles certificados.

El informe resalta cómo la foto de la página 9 subraya el riesgo de una batería hinchada y cómo en las páginas 4–8 se distinguen claramente los tres formatos de celdas con sus usos típicos.

Diagnóstico, reemplazo seguro y calibración:

Los síntomas que delatan desgaste o fallo incluyen menor autonomía, porcentajes erráticos, carga inexistente o lenta, apagados repentinos, sobrecalentamiento y, en el peor caso, hinchazón física que obliga a retirar el equipo del servicio inmediato.

El chequeo comienza en BIOS/UEFI con Battery Health, Cycle Count y capacidades de diseño vs actuales. En Windows, el comando powercfg /batteryreport genera un informe HTML con historial y degradación que ayuda a decidir el cambio cuando la capacidad cae por debajo del 70%, se superan la mayoría de ciclos nominales o aparecen datos inconsistentes.

El proceso de sustitución pide pulsera antiestática, desconexión meticulosa del conector, retiro de tornillos, uso de espátulas plásticas y alcohol isopropílico para ablandar adhesivos sin perforar celdas.

Es crucial verificar voltaje, número de celdas, pinout y compatibilidad del BMS antes de colocar el repuesto, y luego confirmar detección en BIOS, carga estable por encima del 20–30%, temperatura correcta y autonomía real.

El documento advierte sobre cortocircuitos por herramientas metálicas, daños en flex, adhesivos de alta resistencia, mensajes de “Battery Not Genuine” por firmwares con autenticación y los peligros de perforar o comprimir packs, ilustrados mediante imágenes y notas de taller.

Tras el cambio, la calibración ayuda al BMS a “aprender” la capacidad real: carga al 100% con reposo extra para balancear celdas, descarga controlada hasta apagado y nueva carga completa; puede repetirse cada pocos meses o tras actualizar BIOS, evitando hacerlo con baterías muy degradadas o hinchadas.